Senadora propone considerar al amaranto producto básico y estratégico

Redacción/El Demócrata. La senadora Susana Harp Iturribarría propuso reformar la Ley de Desarrollo Rural Sustentable para considerar a este producto como básico y estratégico. El amaranto es un alimento sumamente nutritivo y posee propiedades benéficas para la salud de la población.

La legisladora explicó que la iniciativa armoniza con el artículo cuarto de la Constitución; que tiene que ver con el Derecho a la Alimentación Nutritiva, Suficiente y de Calidad.

Refirió que, al cumplir con los requisitos de nutrición, el amaranto podría contribuir a disminuir el sobrepeso de la población y la desnutrición infantil; pues contiene todos los aminoácidos esenciales y más proteínas que el trigo y la leche.

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Harp añadió que fortalece el sistema inmunológico, ayuda a las personas con parálisis cerebral, mejora la talla y peso de niños y niñas con desnutrición, reduce la grasa corporal y el riesgo de enfermedades crónicas en adultos.

El amaranto (huautli, en nahuátl), es un quelite endémico de Mesoamérica y fue considerado un cultivo básico en las civilizaciones prehispánicas. Su cosecha era tan importante como el maíz y el frijol. El amaranto se consumía en forma de masa o Tzoalli; elaborada con miel de maguey. Con ella se formaban figurillas de deidades (el cuerpo de los dioses, la “alegría” de los mortales) y eran usadas  como ofrendas a los dioses durante las ceremonias religiosas. Por ello el carácter sagrado que se le daba.

La riqueza nutricional del amaranto es impresionante: comparte características de cereales (arroz, trigo, maíz) y leguminosas (frijol, soya, chícharos) —para obtenerlo debe romperse la vaina que lo contiene; así como el chícharo—; contiene aminoácidos esenciales que no tienen los cereales y aquéllos que tampoco están presentes en leguminosas.

Por esto, el amaranto se considera como una mezcla natural de cereales y leguminosas. El amaranto también se ha reconocido por sus contenidos altos de vitaminas (riboflavina, niacina), minerales (calcio y magnesio) y de escualeno presente en el aceite de amaranto. Las investigaciones han mostrado que el escualeno tiene un efecto benéfico para reducir los niveles de colesterol en sangre. 

A pesar de todas las cualidades de este quelite; no se consume como en la antigüedad debido a la llegada de los españoles. Al ser parte de la cosmovisión mesoamericana, erradicaron su uso por creerlo incorrecto y maligno al no embonar con el cristianismo y por ello se perdió el cultivo al mismo.

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